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Mujeres en la historia

Reto:

¿Podrías nombrar 3 científicas, 3 cocineras de reconocimiento mundial (nombre y apellido), 3 futbolistas (mujeres) profesionales y 3 inventoras?
Complicado, ¿verdad?

A lo largo de los años han existido mujeres excepcionales que de una u otra forma han logrado formar parte de la historia e incluso cambiar su curso. Muchas de esas mujeres no han tenido el reconocimiento social que se merecen. Desde el Ayuntamiento de Ávila queremos que se las conozca y valore y para ello iremos contando en esta sección los logros de mujeres que haya hecho historia.

Gertrude B. Elion – La mujer que cada año salva millones de vidas

Nacida en Nueva York en 1918, sus inquietudes empezaron cuando su abuelo falleció a causa de un cáncer de estómago. Aquel fatídico día se prometió a sí misma encontrar una cura contra tan terrible enfermedad.

Su inteligencia y sus excelentes notas le permitieron aprobar los exámenes de acceso a la universidad con tan solo 15 años. Tras finalizar sus estudios de Química, la crisis que imperaba y el mero hecho de ser mujer le hacían casi imposible encontrar trabajo. En una entrevista de trabajo, llegaron a reconocerle que la rechazaban por temor a distraer la atención de los trabajadores que, por supuesto, eran todos hombres.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos de los hombres que estaban a cargo de grandes laboratorios se fueron al frente, por lo que, por primera vez, las mujeres pudieron acceder a puestos hasta ese momento inaccesibles. Elion trabajó en una empresa farmacéutica en la que desarrolló medicamentos y fármacos eficaces y seguros para la gota, las infecciones urinarias, la malaria, el herpes viral, diversas enfermedades autoinmunes y contra la leucemia (sus píldoras transformaron la leucemia infantil, que hasta entonces era fatal, en una enfermedad a la que sobrevive hoy el 80% de las víctimas).

En 1950, desarrolló un tratamiento exitoso contra trasplantados, para prevenir el rechazo y su trayectoria le llevó, en 1988, a recibir el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus “descubrimientos de los principios clave sobre el desarrollo y el tratamiento de medicamentos”.

Concepción Arenal - Una mujer en la universidad

En la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, en el año 1841, un alumno al que nadie recuerda acude cada día puntual a clase. Su aspecto resulta peculiar, incluso para los estándares de una ciudad tan grande. Pelo corto, levita, capa y sombrero de copa. Un excéntrico, señalan sus compañeros. Un provinciano, aseguran otros. Es un alumno silencioso. Toma notas, concentrado. Presta toda la atención posible. Es consciente de que asume riesgos. Su identidad no debe ser revelada. Se llama Concepción Arenal y las leyes no le permiten asistir a la universidad. Ninguna mujer puede hacerlo.

Ocurre que un día es descubierta. El rector se ocupa del asunto. Parece un mero trámite burocrático. Desde su punto de vista, no hay mucho que discutir. Pero Concepción Arenal se empeña en seguir aprendiendo. Discute, razona, exige. En algún momento de la discusión, el rector y la alumna llegan a un acuerdo. Concepción Arenal tendrá que hacer un examen para demostrar sus conocimientos. Después, el claustro decidirá. A veces las revoluciones ocurren así y nadie sospecha, ni siquiera los implicados, que se han puesto en marcha mecanismos complejos que terminarán transformando la sociedad.

Los resultados del examen fueron tan claros que el rector se vio obligado a aceptar a Concepción Arenal en el centro. Pero las revoluciones, a veces, son lentas. Concepción Arenal tuvo que aprender en los términos de una comunidad educativa que negaba la enseñanza a las mujeres. Nunca pudo matricularse. Asistió como oyente. No realizó más exámenes. Y, por supuesto, no recibió ningún título. Tampoco le fue permitido interactuar con el resto de alumnos. A cambio, no tuvo que volver a disfrazarse de hombre. Cada mañana un bedel la recogía en la puerta del centro y la conducía hasta una habitación dispuesta al efecto. Allí, Concepción Arenal, a solas, esperaba el comienzo de la clase. El profesor la recogía, la conducía al aula, la sentaba en una zona apartada y, al concluir, la devolvía a la habitación, donde Arenal esperaba al siguiente profesor y a la siguiente clase. Su estancia en la universidad duró cuatro años, hasta 1845.

En 1860 publicó el ensayo La beneficencia, la filantropía y la caridad, que obtuvo el premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Arenal publicó el libro ocultando su verdadera identidad. Utilizó el nombre de su hijo Fernando, que tenía diez años. Cuando la Academia descubrió el engaño dejó el premio en suspenso. ¿Podía premiarse a una mujer? No existían precedentes. Concepción Arenal obligaba a crearlos. Finalmente, a la vista de los méritos de la obra, los académicos no tuvieron opciones. Concepción Arenal recibió el premio.

Concepción Arenal focalizó su interés en la educación de la mujer. En 1869, publicó La mujer del porvenir, en el que defendía el libre acceso de la mujer a la educación. Criticó la disparidad de sueldos de las trabajadoras de la industria con respecto a sus homólogos masculinos, abrió debates silenciados... En La Educación de la Mujer escribió: “Es un error grave y de los más perjudiciales, inculcar a la mujer que su misión única es la de esposa y madre [...]. Lo primero que necesita la mujer es afirmar su personalidad, independientemente de su estado, y persuadirse de que, soltera, casada o viuda, tiene derechos que cumplir, derechos que reclamar, dignidad que no depende de nadie.

Concepción Arenal nació en Ferrol (La Coruña) en 1820 y murió en 1893, a los 73 años. La revolución que puso en marcha le sobrevivió y fue recogida por todas las mujeres que tampoco se resignaron y continúan sin resignarse.

Malala Yousafzai

Malala tiene 21 años, es originaria de Pakistán y ha hecho mucho para mejorar el mundo.

A Malala le encantaba ir a la escuela y aprender junto a su padre y sus compañeras. Sin embargo, en 2008 todo cambió cuando los talibanes tomaron el control de su pueblo.

Los extremistas radicales, entre otras cosas, prohibieron que las niñas fueran al colegio. Incapaz de aceptar el destino que le imponían, Malala comenzó a hablar sobre el derecho a la educación por diversos lugares del país, a pesar del peligro que suponía.

La BBC quiso contar lo que pasaba y qué mejor manera de hacerlo que a través de un blog escrito por algún/a estudiante. De esta forma Malala, bajo el seudónimo “Gul Makai”, empezó a escribir para este medio cuando solo tenía 11 años.

Pronto cambiaría su vida para siempre. Tras hablar sobre los derechos que les habían sido revocados a las niñas, Malala dio un discurso público para recuperarlos. Esto la convirtió en objetivo de los talibanes.

El 9 de octubre de 2012, un talibán asaltó su autobús escolar preguntando quién era Malala. Tras descubrirlo, le disparó tres veces y una bala le dio en el lado izquierdo de su cabeza. Tras varias operaciones y rehabilitación, sobrevivió al atentado, aunque ahí no acabó el peligro. Cuando llegó a oídos de los terroristas, la volvieron a amenazar. Sin embargo, esto no amedrentó a la joven.

A su temprana edad, el ex primer ministro pakistaní Shahid Khaqan Abbasi la ha llamado “la ciudadana más prominente del país”. Tiene su propia fundación, que lucha por los derechos humanos y la educación femenina de más de 130 millones de niñas en todo el mundo, y se ha convertido en la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz. Fue portada de la revista Time, que la nombró una de las 100 personas más influyentes del mundo y es autora de dos libros.

Sabrina Pasterski

Nacida en Chicago en 1993, desde muy pequeña ya demostraba tener un cerebro privilegiado y un potencial estratosférico.

Cuando tenía menos de 11 años comenzó a construir su propio avión de motor, un Zenith Zodiac que costó alrededor de 36.000 dólares y que hizo volar cuando tenía 14 años.

Una vez terminado el colegio fue a MIT, una de las más importantes y prestigiosas instituciones educativas y científicas del mundo, donde se graduó en Física con la máxima calificación posible -en sólo tres años-, algo que ninguna otra mujer había logrado en dos décadas. El primer trabajo que escribió fue aceptado por el Journal of High-Energy Physics dentro de las primeras 24 horas de su presentación.

Como estudiante de segundo año en el MIT, Pasterski fue parte del experimento CMS (Compact Muon Solenoid) en el Gran Colisionador de Hadrones. Recibió la libertad académica de Strominger en 2015, tras lo que completaría el Triángulo Pasterski-Strominger-Zhiboedov para memoria electromagnética en un artículo que Stephen Hawking citó en una de sus publicaciones.

En 2017, fue incluida en la lista Forbes de personas menores de 30 años más influyentes del mundo, mientras ella continúa estudiando Física de Partículas en la Universidad de Harvard, donde se la conoce como “la nueva Albert Einstein”.
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