Crónicas Abulenses IV

CRÓNICAS ABULENSES IV. ÁVILA AJARDINADA EN BLANCO Y NEGRO.
Presentación

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Las crónicas reunidas en esta sección tratan sobre el paisaje urbano y la naturaleza ordenada en Ávila, así como sobre la representación gráfica y literaria del ajardinamiento de la ciudad. Más concretamente, sobre la implantación y evolución de sus espacios verdes urbanizados concebidos para el uso y disfrute de la población que vive en la ciudad, incluyendo aquí parques y jardines, paseos, calles y plazas, patios nobiliarios y monásticos, atrios parroquiales, y cualquier lugar donde crecen los árboles que sombrean y cobijan la ciudad del sol. Todos ellos vistos a través de la fotografía antigua que también utilizamos para su ilustración, de los proyectos de intervenciones municipales y de los testimonios gráficos y literarios recogidos en guías y otras publicaciones de la época.

El espacio de tiempo seleccionado para esta recreación en la que nos ocupamos abarca desde 1850 a 1950, y tiene como simple justificación, además de la cifra cabalística que engloba una centuria, ser el periodo más significativo e ilustrativo de la evolución de los paseos y jardines que tradicionalmente han disfrutado los abulenses, los cuales ya forman parte del imaginario colectivo con el que se construye la historia de la ciudad. Se dejan fuera para otra ocasión los espacios naturales de disfrute común más alejados de la ciudad, como la arboleda del santuario de Sonsoles o el parque de El Soto.

Jesús Mª Sanchidrián Gallego
(Foto: Arboleda en la ribera del río Adaja, hacia 1898. Autor sin identificar. Colección particular)



Enlace a la sección Crónicas abulenses I. Ávila 1958

Enlace a la sección Crónicas abulenses II. Mercado Grande

Enlace a la sección Crónicas abulenses III. La Muralla en la mirada

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Ávila ajardinada 31 No sólo los paseos y jardines públicos fueron los únicos exponentes de la naturaleza que verdeaba en la ciudad de Ávila, como lo demuestra el arbolado que históricamente ha ocupado calles y plazas, la ronda de la muralla y los atrios parroquiales, así como vegetación que se asomaba en los patios nobiliarios y palaciegos, los claustros catedralicios y monásticos, y las huertas conventuales.

Ávila ajardinada 30 A la salida de la ciudad, por detrás de la iglesia de San Pedro, sigue el paseo de San Roque, una solana sin árboles y con asientos que es mirador al sur de la cabecera del Valle Amblés donde sobresale el convento de Santo Tomás y siguen las torres de las iglesias de Santiago y San Nicolás con atrios sombreados de árboles que sobresalen por encima del viejo caserío del extrarradio.

Ávila ajardinada 29 Como observamos en fotos de 1890, en la plaza central del jardín se construyó un estanque circular de piedra donde se levanta un bello plato, dotándose también de bancos de piedra procedentes del edificio de la Alhóndiga derribado en 1881 y de alumbrado.

Ávila ajardinada 28 El actual jardín, un auténtico mirador, se encuentra en la mitad del paseo del mismo nombre que discurre bordeando la muralla por su lienzo sur y desemboca en la plaza del Mercado Grande. Se formó sobre la magnífica alameda que da frente al balcón de Doña Guiomar y sirve de antesala de la muralla, la cual tiene aquí entrada a la ciudad por la puerta llamada del Rastro.
Ávila ajardinada 27 El paseo de Calderón constituye “un palco levantado por la Naturaleza sobre su propio soberano espectáculo. Un panorama que comprende siete leguas de extensión; es una visión magnífica.
Ávila ajardinada 26“Dado que hace más a menudo frío que calor, (Ávila) ha vuelto la cara y abierto las ventanas al sol. Desde el paseo de El Rastro la vista domina, por consiguiente, el aspecto más agradable y más humano del campo. A los pies se tienden los tejados de un barrio pintoresco, no exento de iglesias y campanarios; más allá, en el campo, se levanta el gran monasterio de Santo Tomás; se ven las largas carreteras derechas, a veces bordeadas de árboles, que cruzan el amplio valle, y puede incluso vislumbrarse el río”, escribió Jorge Santayana en fragmentos de su autobiografía.

Ávila ajardinada 25 En el jardín del Rastro, formado en el siglo XVIII sobre una hermosa alameda, contaba en 1865 con un “lindo paseo recién plantado”, que en 1881 fue dedicado a Pedro Calderón de la Barca, coincidiendo con el segundo centenario del dramaturgo.

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El Campo del Recreo, jardín que luego se llamó del Dos de Mayo, se halla situado al noreste del convento de Santa Ana, en el lugar conocido como “El Embobadero”, y estaba formado por un terreno que servía de descansadero y abrevadero de ganados.

Ávila ajardinada 23 La promoción del parque continuó en la primera mitad del siglo XX a través de dedicatorias en verso y la edición de las tarjetas postales, en las que aparecen retratados un jardín casi idílico con la muchachería alrededor de las fuentes y el convento de frailes franciscanos que santifican el lugar desde hace siglos.


Ávila ajardinada 22 Los árboles ordenados marcan la calle principal con bancos de piedra y alumbrado eléctrico recientemente instalados y una gran fuente a los pies de la escalinata que diseño el arquitecto de la provincia que también ejerció en la capital Ángel Cosín.
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