Mercado grande. Crónica 7. Un espacio para el recreo

7. Crónica 7 La configuración original de la plaza del Mercado Grande, tal y como quedó consolidada en la edad media y describieron Madoz, Garcés y Quadrado, apenas sufrió variaciones durante siglos más allá se simples mejoras en el pavimento y los arcos de los soportales, por lo que su reforma se estaba convirtiendo en necesidad ante los nuevos tiempos. 

 


La modernización urbanística y arquitectónica de la ciudad sufrió un proceso lentísimo y lleno de problemas económicos y obstáculos originados por los vecinos, los técnicos y los propios concejales.

Buena prueba de las dificultades que obstaculizaban la reforma de la plaza fueron, precisamente, los antecedentes de la construcción de la plaza del Mercado Chico que duró cerca de cien años, contados desde que Ventura Rodríguez hizo el primer proyecto en 1773, hasta que se concluyó la fachada del Ayuntamiento en 1868. Habrá que esperar entonces a esta época para que puedan apreciarse los síntomas de modernidad urbanística de la ciudad, los cuales se imponían inexorablemente a partir de la construcción de la nueva plaza del Mercado Chico.

En 1865 parece llegado el turno para la remodelación de la plaza del Mercado Grande, y con tal motivo el Arquitecto Municipal Angel Cossin redacta el proyecto de “formación de una plaza de recreo con su arbolado y asientos en la titulada del Alcázar”. Este proyecto se ejecutó pocos años después, conociéndose que durante la realización de las obras en 1868 se trasladó el Mercado que habitualmente se celebraba en la plaza del Grande hasta la plaza del Chico.

Además de la sustitución de los viejos e irregulares soportales adintelados, Cossín proyectó también obras de alcantarillado (1867) y pavimentación, y la instalación de una fuente de hierro con pilón y bancos (1868).

Jesús Mª Sanchidrián Gallego

(Foto: Plaza del Mercado Grande. Tarjeta Postal Mayoral Encinar, 1925)

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