920350000 Plaza del Mercado Chico,1

Mercado grande. Crónica 20 Exequias, coronaciones, nupcias y entradas reales (primera parte)

20. Crónica 20 Las frecuentes ceremonias organizadas entorno a las exequias, coronaciones y entradas reales los siglos XIV y XV se enmarcan en un creciente proceso de acercamiento a la corona frente a la alta nobleza del reino. Con ello se pretende conseguir una identidad propia de la ciudad entorno al Rey, del territorio y sus habitantes. Efectivamente, la necesidad de demostrar la autonomía política y la fidelidad a la Corona, y reforzar la autoestima de los ciudadanos se manifestaba en ceremonias de luto por el monarca muerto, en fiestas por el nuevo rey, y en recepciones y recibimientos reales.

 

En dichos acontecimientos tan importantes para la ciudad, aparece el espacio físico de la plaza del Mercado Grande como uno de los lugares preeminentes en la celebración de tales actos de ostentación de poderío municipal. Buena prueba de la relevancia de estos actos fueron las exequias reales por la muerte del rey Enrique IV y la proclamación de Isabel la Católica celebradas el 18 de diciembre de 1474. Con este motivo se formó la comitiva vecinal formada por cristianos, moros y judíos, y todas las autoridades concejiles y eclesiásticas, que, desde la catedral, acompañada de trompetas y tambores, recorrió las calles de la ciudad hasta llegar al Mercado Grande donde se repetían las voces de los reyes proclamados.

El 2 de junio de 1475 se celebró la primera entrada real de Isabel la Católica en visita oficial a Ávila, cabalgaba en una mula bajo un paño brocado que la ciudad le dio, haciendo su primera parada en la puerta de San Pedro del Mercado Grande:

“Entrando la muy alta e muy poderosa esclareçida Reyna doña Ysabel, nuestra señora, en la dicha çibdad de Ávila e estando su Alteza a la puerta de San Pedro de la dicha çibdad por partes de fuera queriendo entrar en ella, estando cavalgado en una mula”.

Allí estaban el pueblo y el concejo reunidos, y ante ellos confirmó los privilegios, usos y costumbres de la ciudad de Ávila y su tierra, los cuales ya había reconocido anteriormente en carta de 20 de enero de 1475.

En enero de 1497 la plaza del Mercado Grande y las calles de la ciudad se adornaron para expresar las mayores alegrías por las nupcias del príncipe don Juan con la princesa Margarita de Austria que se hospedaron con sus padres los Reyes Católicos en el monasterio de Santo Tomás, y por cuyo motivo se corrieron cuatro toros. Pero poco duró la alegría, ya que meses después la ciudad se vistió de luto por la muerte del príncipe, ocurrida el 4 de octubre de 1497. Las exequias y honras fúnebres duraron hasta que los restos del heredero de la Corona fueron enterrados en el monasterio de Santo Tomás el 8 de noviembre siguiente, en presencia de sus padres. De estos lutos fue testigo la plaza del Mercado Grande, donde se pregonó tan fatal suceso y por donde pasaron las tenebrosas comitivas en procesión participadas por todas las cofradías y órdenes religiosas de la ciudad, y muchísimo público que hacía grandes muestras de dolor, según recogen las crónicas:

El príncipe don Juan, nuestro señor, es falleçido desta presenta vida. (…) E de aquí començaron todos a fazer grand llanto a muy altas bozes. E desde ende se fueron todos en proçesyón por Cal de Andrín arriba e al Postigo del Obispo e dende por el Alvardería abaxo e a Mercado Grande e por Tras San Pedro e asý fasta el dicho monesterio nuevo. (…) Et después de lo susodicho, en la dicha çibdad de Ávila… se dio un pregón en el Mercado Grande, siendo ý mercado.

Jesús Mª Sanchidrián Gallego

(Foto: Plaza del Mercado Grande. Tarjeta posta Garrabella, h. 1955)

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